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viernes, 26 de febrero de 2016

DETECTAR ENFERMEDADES POR EL SUDOR

Un equipo de científicos de la Universidad de Córdoba y del Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba (España), pertenecientes al Instituto Maimónides de Investigación Biomédica han diseñado un método para detectar el estado de salud y las potenciales enfermedades de los pacientes mediante un análisis del sudor y el aliento. El estudio ha sido publicado en la revista Talanta.
 El nuevo método analítico utiliza los aminoácidos presentes en el sudor y evalúa las posibles alteraciones que producen en ellos enfermedades del riñón o el hígado, las neuropatías o la dieta sin realizar ninguna técnica invasiva como puede ser el tradicional análisis de sangre.La composición del sudor probó a los científicos que podía ser utilizada para analizar el perfil completo de aminoácidos, precisamente unos compuestos clave en diversos procesos metabólicos de los seres vivos. Una alteración en estos aminoácidos estaría vinculada a la presencia de dolencias en el riñón o el hígado, por ejemplo.“El trabajo tiene aplicabilidad tanto en medicina forense como para el desarrollo de aplicaciones clínicas, pero es difícil localizarlos en las primeras fases de la enfermedad para validar los métodos analíticos y realizar una detección precoz”, explica a Sinc María Dolores Luque de Castro, coautora del estudio. Fuente: Revista MUY INTERESANTE.

domingo, 8 de septiembre de 2013

NO SUDAR TAMBIÉN ES MALO

EFE/ Carlos de Saa
Sudar es el mecanismo que tiene el cuerpo para regular la temperatura y no hacerlo deriva en grandes problemas para la salud. Este trastorno tiene dos formas de presentarse: la anhidrosis y la hipohidrosis.
La anhidrosis es muy poco común y el paciente suele llevar una rutina bastante complicada, explica Adolfo Sanz, dermatólogo del Hospital Ruber Internacional de Madrid.
“Anhidrosis es la ausencia total de sudor. Es muy rara e incompatible con la vida. Sus cuidados son extremadamente complicados porque hay grandes problemas de termorregulación y no hay cómo controlarlo”, subraya el experto.
Por su parte, la hipohidrosis, que afecta a un 0,5 por ciento de la población, aproximadamente, permite al que la padece llevar una vida normal, pues se trata de una sudoración mínima o solo a través de zonas específicas del cuerpo.
“Ésta puede pasar desapercibida cuando la persona vive en lugares frescos. No se nota hasta que el paciente va a sitios calurosos y ve que no suda o lo hace muy poco”, señala el dermatólogo.

Y entonces… ¿cómo detectarlo?

Uno de los síntomas de estos trastornos, más allá de la falta de sudoración, es el cambio en la textura de la piel, muy suave debido a que los poros están casi cerrados.
“En una piel normal se pueden apreciar los poros, ya sea a simple vista o con una lupa. Si existen la hipohidrosis o la anhidrosis, los poros no se ven de ninguna forma”, detalla Adolfo Sanz, también director de la Clínica Sanipiel.
Al no haber transpiración suficiente para que el cuerpo regule su temperatura, viene un desequilibrio hidroelectrolítico que desemboca en cuestiones más graves como las que nos enumera el especialista del Hospital Ruber.
“Entre las manifestaciones que se pueden presentar están el vértigo, dolores de cabeza, nauseas, temblores, palpitaciones, la temperatura puede llegar hasta los 39 grados. En cuadros más graves hay taquicardia”.

Las causas gota a gota

Tanto la hipohidrosis como la anhidrosis pueden aparecer por distintas causas genéticas. Una de ellas es la displasia ectodérmica anhidrótica, que se presenta desde el nacimiento y puede ser mortal.
“El niño no suda, es una enfermedad que está ligada al cromosoma X. Hay que hacer un diagnóstico preciso y precoz porque los niños que tienen este problema pueden tener alteración en la termorregulación y pueden fallecer”, apunta el dermatólogo consultado.
Además de estas razones, también existen las endocrinológicas y las que tienen que ver con algunas enfermedades neurológicas.
Entre las enfermedades que afectan al sistema a un nivel endocrinológico están las siguientes:
La diabetes, en la que se ven afectados los nervios relacionados con las glándulas ecrinas.
Hipotiroidismo, pues la hormona tiroidea está relacionada con la regulación del calor corporal.
Lepra y alcoholismo, ya que en ambas se destruyen los nervios que están relacionados con la transpiración.
En cuanto a las enfermedades de tipo neuronal, el médico señala que la disminución del sudor llega cuando es afectado el hipotálamo, como es el caso del síndrome de Gullain-Barré o aquellas que producen insensibilidad congénita al dolor.
“Lo que tienen en común estas enfermedades es que todas afectan de alguna forma a los nervios que participan en la producción del sudor”, señala el experto.

Cuidarse del calor

Desafortunadamente, el único remedio que tienen las personas que padecen de hipohidrosis es cuidar al máximo su temperatura corporal, pues no hay cura ni medicamento que lo controle.
“Deben mantenerse en lugares frescos, evitar los golpes de calor. Una deshidratación grave también puede llevar a que aumente el calor corporal radicalmente. En caso de que ocurra, hay que hacer una inmersión en agua fresca rápidamente para disminuirlo y claro, acudir a urgencias”, enfatiza Alfonso Sanz.

martes, 23 de julio de 2013

300.000 ESPAÑOLES SUDAN MUCHO

   Más de 300.000 personas padecen exceso de sudor o hiperhidrosis en España, especialmente en verano debido a los estímulos térmicos o al estrés. Se trata de una patología cuya causa es desconocida, aunque tiene un componente genético ya que dos tercios de los pacientes tienen un familiar con hiperhidrosis. Ésta afecta a hombres y mujeres por igual y suele aparecer entre los 20 y los 25 años.
   "El sudor es necesario, ya que regula la temperatura corporal, elimina el exceso de calor, expulsa restos de fármacos y reabsorbe sodio en épocas de intenso calor; sin embargo, cuando surge sin causas aparentes, no hay enfermedades de por medio y la sudoración excesiva es bilateral, simétrica y se presenta en axilas, cara o palmas de las manos o pies se trata de hiperhidrosis primaria localizada", ha explicado el dermatólogo del Hospital Ruber Internacional de Madrid y director médico de la Clínica Sanipiel en Madrid, Adolfo Sanz.
   Y es que, la sudoración excesiva tiene un gran impacto en la calidad de vida de las personas. No sólo les limita su forma de vestir (se ven obligados a llevar, en muchas ocasiones, ropa ancha y de color negro), sino que también les afecta a la autoestima, a la seguridad en sí mismos, un gran porcentaje llega a evitar participar en actividades sociales y hasta se ven condicionados a la hora de elegir un trabajo u otro.
   En concreto, y según un estudio realizado entre personas con esta patología, un 34 por ciento piensa que sudar excesivamente en público es peor que tener miedo escénico y un 30 por ciento cree que produce más vergüenza que tener acné o sufrir obesidad.

TRATAMIENTO CON 'BOTOX'

   En este sentido, el tratamiento con 'BOTOX' es una alternativa eficaz en el 93 por ciento de los casos, y está indicado para la hiperhidrosis primaria localizada, en aquellos casos donde los agentes tópicos han fracasado, y su efectividad es alta.
   "La satisfacción de los pacientes tratados por exceso de sudor axilar con toxina botulínica es evidente: el 89 por ciento está satisfecho con los resultados en la primera semana y hasta el 93 por ciento lo está en la semana 163", ha explicado el dermatólogo.
   Entre los diferentes tratamientos disponibles para la hiperhidrosis, Sanz ha explicado que los antitranspirantes clásicos como el cloruro de aluminio "no son suficientes para limitar el sudor en estos pacientes y además pueden producir dermatitis en las zonas aplicadas". Por otra parte, la estimulación eléctrica (iontoforesis) es una opción de segunda línea "ya que hay que aplicarlo cuatro veces a la semana y continuarlo en el tiempo", apunta.
   "'BOTOX' se inyecta en la piel en pequeñas dosis y actúa bloqueando las señales nerviosas que regulan las glándulas sudoríparas, reduciendo la cantidad de sudor", ha señalado Sanz, quien ha recordado que es un tratamiento cubierto por el Sistema Nacional de Salud (SNS) y cuyos efectos pueden durar hasta 8 meses, dependiendo del individuo. europa press.