Se llama Sovaldi y lo fabrica el laboratorio Gilead. Ha sido aprobado en la Unión Europea y puede salvar a 5.000 enfermos de hepatitis C muy graves. Pero no les llega. Es muy caro: más de 100.000 euros, frente a 900 que cuesta en Egipto. Los pacientes suplican al Ministerio de Sanidad y a las consejerías que saquen el dinero de donde sea. Dicen que, incluso, les restringen fármacos ya disponibles. Mientras, en Málaga denuncian una muerte por contagio del virus de la hepatitis C en el Hospital Carlos Haya, y en Alicante una contagiada en el Hospital Marina Baixa ha acudido a los tribunales.
Fuente: Interviu.
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